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Los falathrim, o elfos de las Falas, vivían en las costas de Beleriand en los Años de la Luz de las Estrellas y en la Primera Edad del Sol, y su señor era Círdan. Pertenecían al linaje de los teleri, pero cuando Ulmo, el señor del Mar, se presentó ante éstos, Círdan y su pueblo se negaron a emprender el viaje definitivo a las Tierras Imperecederas y así se separaron de sus hermanos. Vivieron en la costa durante mucho tiempo y pasaron a ser el pueblo más sabio de toda la Tierra Media en lo relacionado con el mar.

Fueron asimismo los primeros en construir barcos en las Tierras Mortales.

Los buques de Círdan eran blancos y mágicos y podían realizar el largo viaje hasta las Tierras imperecederas incluso después del Cambio del Mundo, cuando la Tierra Media y las Tierras Imperecederas se distanciaron para siempre. Entonces únicamente los buques élficos de los falathrim eran capaces de hacer esa solitaria y prolongada travesía.

Tras la marcha de los teleri a las Tierras Imperecederas, los falathrim vivieron solos durante un tiempo en la costa de Beleriand y construyeron allí dos grandes puertos llamados Eglarest y Brithombar.

Pero después de un príodo de paz bajo la luz de las estrellas, descubrieron que otro grupo de úmanyar había adquirido poder en el bosque de Doriath, justo al este de las Falas. El rey de esos elfos era Elwë Singollo, que había estado perdido, y con él se encontraba Melian la Maia, que era su reina.

Entonces Círdan y los falathrim entraron nuevamente en contacto con estos hemanos suyos, los elfos grises, y al cabo de un tiempo se aliaron con ellos, pues hablaban la lengua de los elfos grises e identificaban sus causas como propias.

En los años de luchas que llegaron con la salida del Sol los falathrim lucharon con ellos contra Morgoth el Enemigo, que apareció en el norte.

En esa Primera Edad del Sol, los súbditos de Círdan fueron asediados por los orcos durante un tiempo y posteriormente sus puertos cayeron en manos de Morgoth, pero consiguieron salvar los barcos y navegaron hasta la Isla de Balar, a la cual ningún poder de Morgoth podía acceder por vía marítima, pues tamían sobremanera al Señor del Mar, Ulmo. Allí permanecieron los falahrim a salvo de las contiendas hasta la guerra de la cólera, cuando la propia Beleriand se hundió en el océano durante la destrucción de Angband. Nuevamente los navíos de los falathim se hicieron a la mar y se dirigieron al sur, rumbo al golfo de Lune, en la tierra de Lindon, el último reino élfico de Beleriand que sobrevivió al holocausto de esa gran batalla. Allí construyó Círdan el último puerto de los elfos en la Tierra media, que se llamó Puertos Grises. Y de él zarpó el último navío élfico de las Tierras Mortales.