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De los tres clanes de elfos que decidieron abandonar las regiones orientsles de la Tierra Media a la búsqueda de la Tierra de la Luz Eterna en occidente, hubo muchos que por amor a su patria o por temor a los peligros del viaje, interrumpieron la búsqueda y no llegaron nunca a las Tierras Imperecederas. Los nandor, un grupo de teleri eran uno de estos pueblos.

Denethor, hijo del rey nandor Lenwë, reunió a muchos nandor en la edad anterior a la primera salida del Sol y se los llevó de las tierras vírgenes de Eriador a Beleriand, donde los elfos grises de aquel país les dieron la bienvenida, les ofrecieron protección y muchos regalos de acero y oro. Asimismo, les cedieron un territorio que se llamó Ossiriand, "tierra de siete ríos", situado en el sur de Beleriand. mientras estuvieron allí, los nandor pasaron a llamarse laiquendi, "elfos verdes", debido a su ropa, cuyo color les servía para ocultarse de sus enemigos, y por su amor y conocimiento de todo lo que era verde y crecía. Como protectores de los olvar del bosque, solamente los superaban los pastores de árboles, los ents, y lo mismo en lo que se refiere a los kelvar, pues los laiquendi no cazaban criaturas de los bosques.

Durante un tiempo volvieron a ser un pueblo feliz, pues en aquellos días ninguna criatura maligna osaba entrar en Beleriand. Los laiquendi cantaban en los bosques como ruiseñores y los cuidaban cual si fueran grandes jardines. Sus cantos eran tan hermosos y constantes que los noldor, al llegar a aquella tierra, la llamaron Lindon, que en quenya significa "tierra de cantos". Y siguió siendo siempre Lindon, incluso después de que toda Beleriand, menos este pequeño territorio, se hundiera en el mar en la época de la guerra de la Cólera.

Tras la liberación de Melkor, la Tierra Media se vió invadida nuevamente por el mal, tal como se narra en el "Quenta Silmarillion". Aparecieron los ejércitos de orcos, trolls y lobos que obedecían al Señor Oscuro, y tuvo lugar la primera batalla de las guerras de Beleriand. Aunque los elfos grises y los laiquendi salieron victoriosos en Amon Ereb, en Ossiriand, frente a ese vil ejército, murió el señor laiquendi Denethor. Su pueblo quedó muy apenado y se negó a reconocer a ningún otro rey. Juraron que no volverían a entrar en combate abierto con el enemigo y que permanecerían ocultos en el bosque, donde podían tender emboscadas a sus oponentes con sus flechas y dardos.

Los laiquendi mantuvieron siempre este propósito y se convirtieron en un pueblo de organización tribal. Siguieron hostigando a sus enemigos, pero a éstos les resiltaba imposible vencerlos porque los laiquendi carecían de ciudades que pudieran ser destruidas. Eran como el viento en los árbloles, que a veces se puede oír pero nunca ver. Andando el tiempo, después de los desastres de la cuarta y quinta batallas de Beleriand, numerosos noldor y edain se ocultaron del enemigo en el territorio de los laiquendi y aprendieron mucho de ellos acerca de la ciencia de los bosques